Gracie: la niña solitaria de Savannah

Se dice que Savannah es un cementerio gigante. Georgia fue una de las primeras 13 colonias, fundada por el General James Edward Oglethorpe en 1733 y fue una de las colonias más prósperas. Durante la Guerra Civil, el General Sherman dejó un rastro de destrucción en su “Marcha al Mar” desde Atlanta hasta Savannah, pero al ver la belleza de la ciudad, Sherman envió un legendario telegrama al Presidente Lincoln donde el General le presentaba la ciudad al Presidente como regalo de Navidad (no se como funcionaba eso de “regalar” una ciudad con habitantes y todo, solo cuento lo que pasó), y a la llegada de las tropas de Sherman, la guerra había terminado para Savannah, la ciudad fue ocupada de manera pacífica y los tesoros arquitectónicos de Savannah fueron salvados. En otra oportunidad hablaremos de cómo se preservó el centro histórico de Savannah ya por los años cincuentas. ¿Cómo es que tanta belleza es un cementerio gigante? Pues porque cuando se fundó la colonia ya había habitantes por estos lados (indígenas) y ya esas comunidades tenían sus muertos. Y a esos muertos había que enterrarlos. Pero los ingleses tenían que fundar una nueva ciudad. ¿Y donde lo hicieron? Pues encima de esos muertos. Se construyeron caminos, calles, aceras y andenes y no se respetaron todas las tumbas.
Llegué a Georgia un jueves en la noche con mi hijo. Fuimos en carro, unas 7 horas desde Miami. Viernes temprano salimos en nuestra primera aventura por Savannah. Nos estacionamos en la Avenida Oglethorpe y empezamos a caminar. No caminamos muy lejos porque justo al frente estaba el Colonial Park Cemetery. Sí, leyó bien. Parque y cementerio. Porque vi gente caminando con sus perritos, personas en bicicleta, gente sentada tranquilamente en las bancas del parque aprovechando un hermoso día de unos 65 grados. Y lápidas. Muchas lápidas. Evidentemente muy antiguas porque en muchas ya no se leen los nombres y escasamente algunas fechas. Esto fue lo que supe de Colonial Park: fue usado como cementerio de 1750 a 1853. Aquí está enterrado uno de los próceres que firmó la Declaración de Independencia. Hay más de 700 víctimas de un brote de fiebre amarilla en 1820 enterradas aquí. Y es considerado uno de los lugares más embrujados de Savannah. Esto lo aprendí una vez estuve allí, porque el cementerio que yo venía a conocer era el famoso Bonaventure Cemetery, que se hizo aún más famoso por el libro de John Berendt, “Midnight in the Garden of Good and Evil”, que es una novela de no-ficción, o sea, es contada como novela pero son hechos verídicos y que estuvo cuatro años en la lista de bestsellers del New York Times y se los recomiendo altamente (¡4 años! Hay una película también, de 1997, con Kevin Spacey y dirigida por Clint Eastwood y que tiene un montón de estrellitas en IMDB.com). Previo a 1750 había más cementerios en la ciudad, pero todos fueron cubiertos con pavimento, calles y edificaciones. Solo que nadie se molestó en mover esos cuerpos. Por ejemplo, en Colonial Park se estima que habia 10,000 personas enterradas, pero solo quedan 1,000 lápidas. Bueno, si yo fuera de los 9,000 muertitos a los que les construyeron casas encima, seguramente estaría molesta también. Pero no vengo a contar cuál sería mi comportamiento si yo fuera fantasma. De hecho, esa noche la actividad que le tenía planeada a mi hijo de entonces 9 años era un tour de fantasmas. Ya durante el día habíamos paseado por el apacible parque y de hecho, Alejandro estuvo jugando en sus columpios. Pues la primera parada que hizo nuestro tour fue precisamente en Colonial Park. Y el guía procedió a contar de un encuentro que había tenido con una señora en una de sus visitas; se encontraba él llegando con un grupo y la señora estaba casi histérica con su hijo de unos 8 años, que había sido empujado violentamente desde arriba en la chorrera y se había golpeado bastante. No había nadie más en el parque en ese momento y le atribuyen el incidente, por supuesto, a fantasmas. En esos mismo columpios había estado jugando mi hijo en la mañana, y por supuesto que instantáneamente dijo que él había sentido como “algo” que lo tocaba. Casualmente, no me comentó nada mientras estuvimos allí, por lo que digo siempre, ¡el poder de la sugestión es algo magnífico!
Savannah-Colonial-Park
Pero la historia que me disponía a contar hoy era sobre Bonaventure. Bonaventure es el cementerio más antiguo de Savannah, queda en la Bonaventure Road y es por excelencia el típico cementerio gótico, con árboles llenos de musgo español que le dan un aire de misterio hasta en el día más soleado. Ha capturado la imaginación de poetas, escritores, fotógrafos y cineastas por más de 150 años. Es básicamente, un jardín escultórico, donde están enterrados soldados, poetas, músicos, políticos y gente común y corriente. Hay partes que tienen un aire parecido al Pere Lachaise de París, famoso lugar donde descansan en armonía Jim Morrison, Chopin, Oscar Wilde, Isadora Duncan, y donde estuvo enterrado el Dictador Rafael Trujillo de República Dominicana en una tumba sin marcar pero se decía que a pasos de Beethoven. Para los interesados en el tema, 9 años después de su muerte en 1961, su última esposa y viuda, María Martínez Alba, decidió moverlo a España, ya que su hijo Ramfis (Rafael) había muerto en Madrid a causa de un accidente de auto y quiso que estuvieran juntos. Los Trujillo están ahora en El Pardo en Madrid en una tumba de mármol negro pero sin ninguna marca que identifique su nombre. Recomiendo una visita al Pere Lachaise a cualquiera que le guste el tema, y recomiendo que reserve un día para la visita si se quiere ver con calma, ya que queda bastante retirado. Vuelvo a Bonaventure. Es un cementerio como el Pere Lachaise, victoriano, con esa idea romántica que tenían en esa época de la muerte, los cementerios en ese entonces se convirtieron en lugares hermosos aunque lúgubres, hermosas “ciudades de muertos”. Como siempre me han gustado mucho los cementerios, estaba entusiasmada con la idea de conocer uno tan célebre. Así que me dispuse un domingo a salir del hermoso centro de la ciudad para ir a conocerlo. Recorrí sus callecitas, marcadas con nombres, y sus espacios definidos con letreros para cada área. Vi esculturas de mármol muy hermosas, algunas muy curiosas (una señora que se ve tal vez en sus sesentas, vestida con un atuendo completo de trotar, y la estatua es en tamaño natural y está muy sonriente. Sí, me asusté un poquito cuando la vi), y unas muy tristes (una de una cabecitas de dos querubines que eran dos hermanitos que habían muerto muy pequeños y con poco tiempo de diferencia -siempre me impresionan mucho las tumbas de niños).
2015-11-28 09.48.01
Y así seguí caminando, leyendo nombres y fechas, cuando ya casi para irme me encontré a Gracie.
El mausoleo de Gracie es amplio, tiene una escultura de tamaño natural y está la niña sola. Tiene una reja alrededor protegiendo el espacio, supongo que por el exceso de visitantes en algún momento. Le dejan peluches, muñequitos, dulces. Y es que Gracie es una de las figuras más visitadas de Bonaventure. De esto me enteré también una vez estuve allí. Gracie Watson nació en 1883, hija de un administrador de un conocido hotel local. De hecho, el Hotel Pulaski, localizado en la esquina de las calles Bull y Bryan, en Johnson Square, llegó a ser uno de los mejores hoteles de todo el sur. Era un hotel de lujo y la posición de su papá era una prestigiosa; mientras se desempeñó con éxito en el hotel, Gracie se convirtió en el centro de atención de visitantes y conocidos. Le hacía pequeños espectáculos a huéspedes que quedaban encantados con la simpática niña. En 1889, dos días antes de Pascua, Gracie tristemente murió de neumonía. Fue enterrada en el panteón familiar en Bonaventure. Como homenaje, su compungido padre comisionó al escultor John Walz la estatua de la niña. Walz usó una foto de Gracie como referencia. Se dice que es de tamaño real y una imagen perfecta de la pequeña. Sus padres, nativos de Boston, MA y desconsolados tras su muerte, regresaron a New England. A sus respectivas muertes, fueron enterrados en el  norte. Y fue así como Gracie Watson, amada hija de W.J. y Frances Watson, quedó sola en Savannah. Me pareció tan triste que una niña que fue tan querida en vida, quedara completamente sola en su muerte. Pero hace más de 100 años, desconocidos de todas partes vienen a visitar a Gracie Watson y le dejan regalos y golosinas.
Dicen algunos que una niña, vestida de blanco se ha visto jugando en Johnson Square, donde estaba localizado el hotel, y de momento, desaparece. Algunos piensan que es Gracie. Eso es parte del folklore popular de la ciudad.
Savannah es hermosa, me encantó su mezcla arquitectónica, sus casas victorianas coloridas y bellamente preservadas, sus plazas perfectamente planeadas y que al mirar en un mapa se ven tan organizadas que es difícil perderse. Sus parques y monumentos son hermosos, con lápidas o sin lápidas, con jardines y museos, el paseo frente al Río Savannah, toda la ciudad es una postal. Para los interesados, el tour de fantasmas en el que llevé a mi hijo, me lo recomendó mi amiga y colega Lourdes, que es una “Georgia Peach” adoptiva hace unos años y que ama su “Peach State” y ya pude ver por qué. ¿Lo interesante del tour? Se hace en un carro fúnebre real.
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